lunes, 11 de noviembre de 2013

Funerales de familia dominicana calcinada en NY serán realizados el jueves en la catedral de Mao


NUEVA YORK._ Los funerales en la República Dominicana de cuatro miembros de la familia Ureña nativa de Mao, serán realizados en la catedral Santa Cruz de esa ciudad durante del jueves 14, después que los cuerpos lleguen al país caribeño la madrugada de ese día en un vuelo de Jet Blue que arribará al aeropuerto internacional Cibao.
Los cuerpos serán repatriados el miércoles en la noche.
Pero los familiares de las víctimas, quisieron que antes, la comunidad dominicana en Nueva York despidiera a sus deudos y el velatorio ayer domingo se convirtió en una de las amplias manifestaciones de duelo de los últimos años.
La escena vivida en la funeraria Ortiz de la avenida Broadway y la calle 190 en el Alto Manhattan, no podía ser más dramática y desgarradora y allí estuvieron el Cónsul General Félix Antonio Martínez y el alcalde de Mount Vernon, Ernest Davis reiterando la solidaridad y apoyo a la familia de las víctimas. El cónsul estuvo acompañado por su esposa, señora Claribel de Martínez, el periodista Adalberto Domínguez, director de prensa del despacho consular, Felicia Arias y algunos otros funcionarios de la sede.
Daisy Brito, sobrina de Alcedo, agradeció públicamente el respaldo del consulado dominicano.
"Queremos reiterar nuestra gratitud al cónsul dominicano que se encuentra aquí, en la funeraria esta noche y ustedes han oído, él se ha comprometido a hacerse cargo de la transportación de los cuerpos y estamos muy agradecidos de todo el apoyo que hemos recibido del consulado dominicano", añadió la señora Brito.
También resaltó la ayuda que ha recibido la familia Ureña de parte de Felicia Arias, asistente del cónsul, funcionaria que dijo, le ha dado la mano a los parientes de los fallecidos en toda su amplitud.
"Todo lo que han hecho, cada miembro de la familia Ureña, estamos muy agradecidos y de todo corazón, les damos las gracias al cónsul general ya sus asistentes", expresó Brito.
El cónsul Martínez, dijo que "es lo mínimo que podía hacer el estado dominicano a través del consulado general "y para nosotros, como consulado, al igual que para ustedes, ha sido de gran pesar esta pérdida de una familia dominicana".
Añadió Martínez que en la sede se ha sentido en carne propia, la tragedia y recordó que estuvo en la escena de la tragedia.
Aprovechó para agradecer la solidaridad del alcalde de Mount Vernon, diciendo que la presencia del funcionario municipal, habla mucho de su responsabilidad, como ejecutivo de un pueblo donde vivían las víctimas y a estar presente al lado de la familia que sufre.
"Como consulado general, nos unimos a du dolor y ojalá una delegación nuestra pueda estar también en Mao o recibiendo los cadáveres, para seguir apoyándolos", expresó el cónsul.
Por su parte, el alcalde de Mount Vernon, anunció que una investigación sobre el origen del fuego está en marcha y espera que el caso e clarifique a la brevedad posible.
El alcalde Davis dijo que la ciudad de Mount Vernon, ha sentido y ha hecho suya la gran tragedia que afecta a la familia Ureña.
"La ciudad de Mount Vernon está junto a la familia, en esta, una de los peores tragedias que nos ha afectado", señaló el alcalde.
"No tenemos palabras para expresar el apoyo que hemos tenido toda la familia e incluso, hasta de Pensilvania ha venido gente a la funeraria", dijo por su parte la señora Cristina Brito, sobrina de Alcedo, señalando que el Departamento de Bomberos está a cargo de la investigación y determinarán el origen del siniestro.
"Aunque, Raymundo, el sobreviviente, asegura que cuando comenzó el fuego, el carro que ser alega lo originó no estaba encendido, pero esperamos que la investigación aclare todo esto", añadió.

EL FUNERAL
Cuatro ataúdes blancos.
Sobre ellos, dos destapados y dos cerrados, rosas y crespones blancos, fotografías de las cuatro víctimas de la familia dominicana Ureña, que perecieron calcinadas en un fuego en el sótano de la casa donde vivían  en Mount Vernon.
Mensajes escritos y en diminutas bocinas, canciones como "Te extrañaremos", formaban un marco dramático, junto a los desgarradores llantos y gritos de impotencia de parientes cercanos y lejanos que se resisten a aceptar la dolorosa tragedia.
A la entrada de la sala principal de la funeraria Ortiz en la avenida Broadway y la calle 190, libros abiertos para que cada asistente a los funerales, dejaran sus nombres y en la pared lateral derecha, una compilación de fotografías con parte de los mejores momentos de las vidas de Alcedo, su esposa Nancy y sus hijos Marisela y Jesús Ureña, los muertos en el incendio.
Los cadáveres de madre e hija, vestidos impecablemente de blanco y ambos con rosarios católicos entrelazados en sus dedos, yacían uno al lado del otro.
En los ataúdes cerrados, los cuerpos inertes de Alcedo y su hijo Jesús, que quedaron irreconocibles.
En el ataúd de Marisela, había un mensaje escrito que dice: "Me voy vestida de blanco, esa era mi gran ilusión, de casarme y de salir de mi casa vestida de blanco. Mi boda será en el cielo con Dios y con mis familiares y seré eternamente bendecida".
Y le pusieron un traje de novia, con un velo transparente que dejaba ver su rostro juvenil y una brillante corona en la frente, las manos enguantadas y entre ellas el rosario.
Un breve oficio de cuerpo presente fue encabezado por el reverendo Alfredo Montero y el laico Ramiro Martínez, ambos de la iglesia católica Santa María de Mount Vernon, la que las víctimas visitaban frecuentemente y la mayoría de la familia Ureña, mantiene feligresía.
La gran cantidad de asistentes al funeral, no tuvo espacio suficiente para estar dentro de la sala y un gran número tuvo que quedarse frente a la funeraria Ortiz.

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